La dolce vita tendrá que esperar todavía. Pero, con la finalización de la estructura, Casa Dolce, en Kilchberg, ha dado un gran paso hacia su pronta ocupación. Con este motivo se celebró una fiesta de puesta de bandera para proyectistas y constructores en medio de la estructura portante aún a la vista, a la que asistió con gusto una pequeña representación de nuestro equipo de ingeniería y delineación. Junto a Daluz Gonzales Architekten y Bauseits Partner, Lüchinger+Meyer acompañó el proyecto y la ejecución de este opulento edificio residencial.
La navaja suiza multiusos que se entregó a los invitados como obsequio de recuerdo, un símbolo muy acertado de este todoterreno residencial con sus amplios espacios interiores y exteriores, biblioteca, discoteca, pabellón deportivo y spa. En lo estructural, el mayor reto fue salvar las luces de los sótanos libres de pilares. Para ello se emplearon vigas descolgadas pretensadas.