Ligera, facetada, elegante.

Por una vez, la inconfundible estructura portante del Stade de la Tuilière se limita a servir de marco visual y cedemos todo el protagonismo a la fachada. En su artículo «Leicht, facettiert, elegant» [Ligera, facetada, elegante], publicado en el último número de Architektur+Technik, el jefe de proyecto Philippe Willareth explica la construcción y las características de la representativa fachada principal del nuevo estadio de fútbol.

La idea fundamental del concepto consiste en separar la envolvente del edificio en una fachada interior funcional y un revestimiento exterior. Esto permitió materializar la elegante imagen de una cortina de vidrio y, al mismo tiempo, cumplir los requisitos de uso y mantenimiento.

(Fotografías: Ariel Huber)