Acompañados de un tiempo de postal de vacaciones de verano y con la alegría por el Building-Award ganado la víspera en la mochila, la mañana del 7 de mayo nos atamos las botas de muy buen humor. Nuestra tercera jornada de senderismo de la oficina nos llevó al valle del Tamina, donde, además de experiencias en una naturaleza salvaje y romántica, nos esperaba el estudio de la cultura constructiva y termal. Desde Bad Ragaz emprendimos el camino del Badtobelweg hacia la umbría garganta y pronto apareció sobre nuestras cabezas nuestra primera parada ingenieril: el puente Taminabrücke (LAP), terminado en 2017. Agradecemos a los representantes de la oficina de ingeniería Meichtry & Widmer que compartieran con nosotros sus «conocimientos de primera mano» sobre la construcción del mayor puente en arco de Suiza. Por encargo de las empresas constructoras, participaron de forma decisiva en la planificación del proceso constructivo y de las medidas auxiliares de obra. In situ y durante el almuerzo nos explicaron los antecedentes, la génesis y el diseño estructural de este puente de 417 m de longitud, y nos ofrecieron una visión muy detallada de la ejecución del arco mediante voladizos sucesivos atirantados.
En el Altes Bad Pfäfers y en la mística garganta del Tamina, con su manantial termal oculto, una visita guiada muy ilustrativa nos invitó a recorrer la agitada historia del balneario barroco más antiguo de Suiza. A continuación, pudimos disfrutar de una comida en la histórica sala barroca, como antaño lo hicieran Thomas Mann, Rainer Maria Rilke o Johanna Spyri.
Por la tarde, unos senderos empinados y agotadores nos llevaron hasta Valens y, a continuación, una ruta circular atravesó prados y bosques de un verde primaveral exuberante, así como el agreste Mülitobel. Las amplias vistas de las cumbres del Calanda y el Pizol se alternaban con vertiginosas vistas hacia el arroyo Zanaibach, allá abajo.
Antes de regresar a Valens, aún pudimos estudiar dos puentes más. Las similitudes entre el diseño del Tschennerbrücke, de 144 m de longitud y construido en 1983, y el del Taminabrücke eran evidentes. Por su parte, el histórico Mühlbachbrücke, levantado hacia 1900, salva el Mülitobel como puente de piedra de 7 metros de longitud con una clave notablemente esbelta. La antigua calzada está delimitada a ambos lados por pretiles de mampostería de piedra irregular tomada con mortero, con aberturas en forma de media luna.
Después del trabajo, el placer: en el Restaurant Mühle Fläsch pusimos el broche perfecto a una jornada llena de experiencias.