Quien pase estos días por la Brühlgasse de San Galo quizá recuerde alguna película o lectura utópica de la infancia: el edificio n.º 37 parece flotar. Sin embargo, al observarlo con más detenimiento, enseguida se descubre que el aparente estado de suspensión del edificio está asegurado por una estructura compuesta por múltiples pilares y arriostramientos de acero.
Aun así, la alusión inicial al cine no es casual. Allí donde muy pronto, por encargo de Senn Resources, nuevos espacios de oficinas y locales comerciales ocuparán el hueco resultante, se encontraba antes, junto a otros usos, la sala de cine del «Corso». Pilares de hasta 9 m de altura salvan ahora el espacio entre el forjado de apeo situado sobre la sala y el 2.º sótano, donde las cargas de los pilares se transmiten, mediante gatos hidráulicos y apilamientos de perfiles de acero que reparten la carga, a la losa de cimentación existente o a nuevas cimentaciones por micropilotes.
El proyecto de la estructura de apuntalamiento que atraviesa el edificio existente y de las fases de demolición adecuadas supuso un gran reto para el equipo de ingeniería civil de Lüchinger+Meyer. Durante los trabajos de demolición, partes de las plantas superiores que se conservaron siguieron habitadas o con uso comercial; además, la falta de documentación del edificio existente y la incertidumbre sobre su geometría dificultaron el proyecto de las complejas fases constructivas. En muchos casos fue necesario introducir ajustes conceptuales debido a condiciones imprevistas que solo salieron a la luz durante el vaciado interior del edificio.
Una vez concluidos los trabajos de demolición, está previsto ejecutar hasta el otoño de 2019 la estructura de las nuevas plantas, según el proyecto de Beat Rothen Architektur, al tiempo que se desmonta progresivamente el apuntalamiento provisional de acero.