Piedra a piedra, piedra a piedra…

¿Quién no conoce la canción infantil de los laboriosos artesanos que augura que la casa pronto estará terminada? Estos días puede seguirse en directo en la Kirchplatz de Winterthur una interpretación muy moderna y fascinante de su letra. Aquí, como parte de la exposición Hello, Robot. del Gewerbemuseum, se está levantando el Rock Print Pavilion como una pieza singular entre las 200 obras expuestas con las que la muestra analiza el auge actual de la robótica. Como no podía ser de otro modo, las afanosas manos artesanas han sido sustituidas por un brazo robótico que, para construir el pabellón, tiende 120 kilómetros de cuerda y apila 30 toneladas de piedras de balasto: materiales básicos de lo más sencillos que, gracias a su trabazón, a un montaje controlado y a la posterior aplicación de una carga de compresión, formarán una estructura sólida. El 1 de octubre, la cubierta de acero, apoyada actualmente sobre pilares provisionales, se descenderá sobre la construcción «impresa» para completar la obra.

Los autores del proyecto, el equipo de investigación de Gramazio Kohler Research de la ETH Zürich, pretenden demostrar con esta instalación la fuerza transformadora de los procesos constructivos digitales. Lüchinger+Meyer tuvo la oportunidad de colaborar como asesor de la estructura y participó también como patrocinador del proyecto.
El proyecto de investigación marco «Design and Robotic Fabrication of Jammed Architectural Structures» estudia la transposición del fenómeno físico del «jamming» a la escala arquitectónica y su aprovechamiento para el diseño digital y el montaje robotizado de elementos arquitectónicos geométricamente diferenciados.
El pabellón se inaugurará el 4 de octubre y, hasta principios de noviembre, el equipo de investigación presentará la construcción en varias visitas guiadas abiertas al público.