Con el TINGBJERG MULTIHAL se proyecta en el parque deportivo homónimo de Copenhague un pabellón polivalente que se convertirá en un nuevo hito arquitectónico y en un punto de encuentro para la actividad y la vida comunitaria.
Los equipos de ingeniería estructural y de fachadas de LÜCHINGER MEYER PARTNER han apoyado con gran satisfacción el trabajo de diseño de Dorte Mandrup A/S en este concurso. «El proyecto se distingue por un planteamiento arquitectónico claro y coherente, en el que el movimiento entre la ciudad y la naturaleza constituye el concepto vertebrador. La estructura filigrana, las líneas curvas y la cubierta que lo une todo crean una arquitectura acogedora con fuertes relaciones entre interior y exterior», destaca el jurado sobre la propuesta I BEVÆGELSE MELLEM BY OG NATUR. La sostenibilidad ocupó un lugar muy destacado en el trabajo de diseño y se refleja, por ejemplo, en la clara priorización de la madera como material y en el objetivo de obtener la certificación DGNB Oro.
El edificio adquiere un carácter de pabellón, y el revestimiento de madera de las fachadas subraya la ligereza del diseño. La estructura del edificio se concibe como una construcción híbrida, en la que la madera forma el armazón portante y espacial básico, complementado con hormigón armado y acero allí donde se requieren sus propiedades específicas.
El Multihal se articula en dos sistemas interconectados: un esqueleto de madera que define los espacios principales y una serie de núcleos y elementos de zócalo de hormigón armado que aportan estabilidad e inercia. El esqueleto de madera constituye el corazón y la envolvente del edificio, y abarca las grandes salas, el vestíbulo y la cubierta exterior. Dispuestos según una retícula de 2,5 metros rigurosa y claramente legible, se emplean aquí pilares y vigas de madera en combinación con paneles de madera contralaminada (CLT). Vigas macizas de madera laminada encolada (GL28h) con cantos de entre 2 y 2,6 m permiten salvar luces sin pilares de entre 30 y 40 metros aproximadamente en las salas, mientras que los paneles de CLT, con un espesor típico de 16 cm, conectan entre sí el sistema de vigas y lo arriostran. La marquesina exterior prolonga esta lógica hacia el exterior mediante una sucesión de vigas de madera en voladizo orientadas perpendicularmente a la fachada. Estos elementos se apoyan en esbeltos pilares de madera de unos 10 metros de altura. «Desde el punto de vista constructivo, el diseño se valora como robusto y bien coordinado, con un alto grado de sistematización», concluye el jurado.