Casi una década después del derribo de la legendaria «Schmitte», el célebre «Wirtshaus zur Schmiede» de la Pilatusplatz de Lucerna, se han sentado las bases para la futura configuración arquitectónica del recinto. El concurso de proyectos convocado por la ciudad de Lucerna para un edificio comercial y residencial despertó un gran interés: en total participaron en el procedimiento 30 consorcios formados por inversores y estudios de arquitectura. El equipo de ingeniería estructural y de fachadas de Lüchinger+Meyer colaboró con el promotor inmobiliario Eberli Sarnen AG y el estudio de arquitectura Lussi + Partner, y pudo celebrar un excelente 3.er puesto y una valoración muy elogiosa del jurado.
«Playtime»: el nombre elegido para la propuesta es toda una declaración de intenciones. El jurado se mostró fascinado por la «lúdica ligereza» del edificio y su «moderna fuerza expresiva». El diseño del edificio de gran altura se concibió por analogía con el principio de la casa del pueblo, con distintos grados de carácter público. La honesta puesta en evidencia de la separación sistemática entre estructura portante y envolvente refuerza la autenticidad del edificio.
Se elogia expresamente la coherente «inteligencia racional, que se extiende desde la estructura, pasando por la organización de las plantas, hasta los principios constructivos elegidos». La estructura principal propuesta, formada por pórticos de acero vistos y apilados con luces libres de pilares en todo el ancho del edificio, permite una gran flexibilidad de uso.
«La mencionada ligereza irisada del proyecto se manifiesta también en la envolvente del edificio», afirma el jurado. Las ventanas corridas y las bandas de antepecho se materializan con materiales duraderos como el vidrio, el vidrio impreso y el aluminio, e integran el aprovechamiento fotovoltaico. De este modo, las viviendas urbanas disfrutan de unas vistas lejanas espectaculares y, al mismo tiempo, se tiene en cuenta la sostenibilidad. La construcción ligera, que se deja a la vista, evoca la elegancia de los edificios del Movimiento Moderno.
«En conjunto, el jurado valora el proyecto Playtime como una propuesta urbanísticamente singular y arquitectónicamente desarrollada con coherencia y esmero, que […] supone una enriquecedora continuación de los diversos edificios comerciales de Lucerna».