Con motivo de su próxima jubilación, nuestro fundador Paul Lüchinger invitó el pasado jueves a todo el equipo de la oficina a una comida de celebración en la Bergtrotte Osterfingen. No se podría haber elegido un lugar y un momento más adecuados. El entorno del pintoresco lagar resplandecía con todo el esplendor de los colores otoñales, mientras que el propio conjunto de edificios es testimonio de la historia reciente de Lüchinger+Meyer: entre 2012 y 2015, nuestro equipo de ingeniería proyectó y ejecutó la acertada restauración y ampliación de este edificio, declarado patrimonio protegido. Que fuera el propio Paul Lüchinger quien, junto con el arquitecto Martin Spühler, ganara en su día el concurso del que surgió el proyecto puso, como suele decirse, la guinda a tanto simbolismo.
En su amena presentación, repleta de anécdotas, «51 Jahre im Beruf – Erfahrungen – Erkenntnisse – Einsichten» [51 años de profesión: experiencias, conocimientos, reflexiones], que acompañó por etapas la celebración, Paul Lüchinger, miembro de honor de la SIA, nos ofreció una visión detallada de su trayectoria profesional, desde su época como discípulo de Thürlimann hasta el presente de Lüchinger+Meyer.
Le agradecemos de corazón esta entrañable celebración y nos alegra poder seguir contando con su valioso apoyo en el día a día de la oficina hasta final de año.