Retomando en sentido figurado el simbolismo positivo del refrán «Novia mojada, novia afortunada», ayer, con un tiempo caprichoso, se colocó la primera piedra del proyecto Quartier Plaisance en Yverdon-les-Bains. Una botella de chasselas, un periódico del día y los manuscritos de los discursos quedaron sellados en el hormigón y formarán parte para siempre de la cimentación del complejo residencial. Entre los invitados se encontraban también representantes de LÜCHINGER MEYER PARTNER, que, como responsables de la ingeniería estructural, acompañan la ejecución de este edificio híbrido de madera y hormigón.
Durante un cóctel, representantes del promotor, el Fond Interprofessionnel de Prévoyance (FIP), rindieron homenaje a todos los participantes en el proyecto que han hecho posible este día tan esperado. A continuación tomó la palabra el equipo de arquitectura del estudio RDR, que animó a todos los equipos a implicarse conjuntamente en esta obra que acaba de comenzar. Y es que la aventura aún es larga… 200 metros separan los dos extremos del edificio, cuya finalización está prevista para la primavera de 2027.