Rheinau, la isla que lleva en su nombre el río que tan pintorescamente la rodea, despierta de su letargo. Y lo hace a bombo y platillo, ya que el 26 de mayo la Musikinsel Rheinau abrió sus puertas. A partir de ahora, salas de conciertos, salas de ensayo y habitaciones para huéspedes invitan a músicos de todos los estilos y de todo el mundo a dedicarse a su arte sonoro en el aislamiento de la isla.
La azarosa historia de estos muros, con mucho más de 300 años de antigüedad, abarca desde su origen como monasterio benedictino y su uso como clínica psiquiátrica hasta el abandono y un progresivo deterioro. Ahora, en unos espacios rehabilitados de forma respetuosa pero integral, se escribe un nuevo capítulo.
Para cumplir con las estrictas exigencias de la protección del patrimonio, se decidió intervenir solo mínimamente en la edificación histórica existente durante la rehabilitación. Las intervenciones en las estructuras portantes existentes fueron proyectadas por Dr. Lüchinger+Meyer Bauingenieure, que acompañaron este singular proyecto de reforma junto a Bembé Dellinger Architekten.